martes, 6 de mayo de 2008

PODER Y SOCIEDAD- UNA NOTA MÁS PARA TENER EN CUENTA






VIH-SIDA





LO NEGATIVO DE LO POSITIVO




Los tratamientos arrojan buenos resultados, pero los riesgos de contagio están muy latentes en algunas prácticas adolescentes



"Yo ya no puedo hacer más nada por vos", recuerda que le dijo el médico de un hospital público de Capital Federal hace 17 años cuando le entregaba los resultados del análisis. Iba a buscar un positivo y lo encontró, lo que no esperaba era esa respuesta del profesional. Hoy está participando de una organización de personas con VIH de Rosario y preparando las actividades del próximo Día Internacional de Lucha contra el SIDA. Tiene la piel bronceada, la barba prolíjamente recortada y un aspecto robusto y bien cuidado que no representa sus 45 años.


"La sociedad cambió mucho la forma de pensar y ver el VIH. Se modificó hasta desde lo estético. Primero tuvo muchas cargas negativas, porque era la peste rosa, la gente se moría,eran todos flacos. El estereotipo del sidoso era la persona toda manchada en el cuerpo y consumida por la enfermedad. En la sala de espera de los hospitales había cadáveres que iban a buscar algo, alguna solución. Hoy vas a una sala de espera y no sabés cuál es la infectología o quién va al alergista. Vas por la calle y no detectás a nadie", dice Sergio, la misma persona que después de recibir aquella respuesta médica hace casi dos décadas se propuso actuar y no dejarse morir.

Los primeros tiempos fueron difíciles. Pasaron el AZT, las quimioterapias, el Sarcoma de Kapozi, la histoplasmosis y toxoplasmosis y otras enfermedades como consecuencia de la baja de las defensas. Hoy Sergio tiene una vida normal y un trabajo independiente. Le costó tener que adaptarse a tomar 14 pastillas cada 12 horas, pero sabe que ese cóctel le permite estar de pie y referirse al VIH como una"enfermedad que sigue siendo mortal, aunque no un cuco como se lo planteó o como se lo sigue planteando en algunos lugares". Está convencido de que hay que desmitificar los temores sobre el tema y para eso, "tenemos que ser más los replicadores de la información y de la prevención".



Un problema de salud



La salud pública de Rosario tiene un programa específico sobre Sida que funciona desde hace 14 años. El trabajo comenzó a principios de los ´90 cuando los fantasmas en torno de la enfermedad eran muchos, los tratamientos no eran tan efectivos y el reparto de preservativos desde la esfera pública era un escándalo para algunos.


El director del Programa Municipal de Sida (Promusida), el doctor Damián Lavarello, se muestra satisfecho por los avances logrados en todo este tiempo, dice que la ciudad ha sido pionera en la lucha y que los trabajos de prevención deben mantenerse y aumentarse entre las "poblaciones vulnerables" que en definitiva "las integramos todos".


Aunque suene fuerte, si se lo escucha desde los miedos del pasado, Lavarello define la infección por VIH como un problema de salud crónico pero no como una enfermedad. Por estos días y tratadas a tiempo, "la diabetes, la hipertensión o la infección por VIH no son enfermedades, son condiciones de salud o aspectos biológicos del ser humano a ser tenidos en cuenta en un contexto personal, familiar, subjetivo y social", define. El médico se cuida de decir que alguien con VIH es una persona enferma, y aclara: "En todo caso, puede enfermar de Sida si su tratamiento del VIH fracasa".


Para Lavarello, esta conceptualización del virus no significa que haya que minimizar el riesgo de contagio, ni dejar de prevenir, ni mucho menos no comenzar a educar sobre la sexualidad humana. Desde el Promusida siguen recomendando el método 3P:"Primera P, pensar el problema; segunda, usar el preservativo; y tercera, hacerse la prueba de VIH". Porque está claro que aunque los avances fueron concretos y reales, no es un buen plan jugar con el riesgo y exponerse al contagio.









"EN LOS DARKROOMS DE ALGUNOS BOLICHES


ESTÁN HACIENDO CUALQUIER COSA"





La prevención que falta



"Los pibes de hoy no se están cuidando mucho. No vieron los efectos del Sida en sus comienzos," dice Guillermo Lovagnini, presidente de la Asociación Civil Vox. Desde la agrupación que lucha por los derechos de las diversidades sexuales y por la prevención del VIH, se reparten unos 800 preservativos por fin de semana en boliches gays y entre las chicas travestis. Sin embargo, Lovagnini se muestra escéptico porque cada vez escucha más relatos del poco uso del preservativo en los adolescentes. "Dicen estar cansados, que es una molestia", explica y maldice una práctica nueva que se puso de moda en algunos círculos denominada bareback, que sin más vueltas se define como "coger sin forros". " En los darkrooms o en los túneles de algunos boliches de Capital están haciendo cualquier cosa", dice haciendo referencia a los espacios reservados y relativamente velados que tienen algunos boliches para practicar el sexo anónimo y muchas veces sin preservativo.

Aunque aclara que se trata de presunciones personales que surgen del contacto con algunos jóvenes, Lovagnini teme que estos fenómenos hagan eclosión en las futuras generaciones y se vea una "camada de infectados" en los próximos años.
Los preservativos están en todos lados: en las farmacias, los quioscos, los hoteles. Los reparten las ONGs y se consiguen gratuitamente en las consejerías de hospitales. "Los jóvenes sin ninguna duda están usando más preservativo que hace 20 años", dice Damián Lavarello
del Promusida. Sin embargo, reconoce que hay un porcentaje importante de la población de todas las edades, sectores sociales u orientaciones sexuales que no se cuida. Para ejemplificar cita una encuesta del Programa donde preguntaron a la gente si previene de alguna forma el VIH:"El 75 por ciento dice que sí, pero un 25 dice que no. Dentro de ese 75 por ciento, la mitad se está cuidando de manera efectiva. Es decir, usando siempre preservativo o estando en pareja con control de VIH ambos, que también es una estrategia válida si es que se usan preservativos en el caso de que alguno de los dos tenga alguna relación ocasional".
Para revertir la situación y avanzar en la prevención del contagio, tanto Lavarello como Lovagnini, coinciden en que la educación sexual es la estrategia. "Se debe tratar en las escuelas todo el campo de la sexualidad humana, desde los métodos anticonceptivos hasta la procreación responsable y el VHI, que en definitiva no se debe separar del campo de la sexualidad", opina el titular del Promusida.
EL ESTIGMA
"Miedo a ser discriminado, miedo a tener que cambiar la vida, a no poder relacionarme, a perder el trabajo y la familia y por sobretodo el miedo a la muerte". De todos los estigmas que hoy enumera Sergio cuando recuerda el momento en que le diagnosticaron HIV positivo, cree que aún persiste muy fuertemente uno: la discriminación. Desde su experiencia, cuando uno se da cuenta que se puede hacer una vida totalmente normal, que se pueden tener proyectos a futuro y que los tratamientos dan resultados, los temores se van diluyendo". Sin embargo asegura que "todavía hay discriminación, desde la ignorancia y los prejuicios".
Lavarello opina lo mismo: "Uno de los principales problemas pasa por no encontrar trabajo. La discriminación opera desde algunos empleadores y algunas organizaciones médico-laborales, que proceden a una selección de personal de acuerdo a una prueba y diagnóstico de VIH. Las empresas deberían remover esta solicitud porque hoy una persona con tratamiento va a cuidar su trabajo más que a nadie y seguramente sea muy buen empleado. No hay ningún impedimento. La persona con VIH es como cualquier otra".


La muerte

Hasta el 2005 había acumuladas 986 defunciones en Rosario por enfermedades vinculadas al Sida. El promedio entre 1999 y el anteaño pasado era de 70 muertes anuales y según Gladys González de la Organización de Familiares de Enfermos de Sida (Ofes), en 2006 y 2007 los números fueron similares. Cuando los tratamientos fracasan o cuando las defensas del sistema inmunológico bajan no hay mucho más por hacer. Cada 1 de diciembre, Ofes organiza el acto de las mantas para recordar a las víctimas del SIDA con grandes retazos de lienzo donde se inscribe el nombre de los fallecidos. Gladys explica que es una ceremonia que no pretende convertirse en un llanto colectivo sino una apuesta a la vida y a la continuidad de la lucha. Su caso lo demuestra: en 1989, María José, la hija de Gladys murió dejando un bebé de 414 meses también infectado. Joel pudo vivir hasta los 6 años y luego dejó a sus abuelos solos. "Eran otros tiempos, donde no había tratamientos. Lo único que sabíamos era que Sida era sinónimo de muerte. Pero nunca le tuvimos miedo. No nos encerramos a llorar, elegimos el camino de salir a luchar y hoy podemos ver avances increíbles en torno al VIH", dice Gladys acompañada por su marido. Los dos tienen la esperanza de que en algún diciembre no muy lejano puedan cubrir la Plaza Montenegro con una manta completamente blanca.
Todos vulnerables
Magalí tiene 21 años. Hace menos de un año que se recibió de enfermera y ya está haciendo sus primeros pasos profesionales en el Hospital Provincial. Tal vez recuerde el 22 de septiembre como uno de sus días más agitados. Estaba sola en la Guardia con 8 pacientes que llegaron al centro de salud y sabia que uno de ellos recién empezaba un tratamiento de VIH con alta carga viral. Tomó todas las precauciones para hacerle la extracción de sangre a su paciente. Se puso los guantes, llevó el descartador y trabajó con los cuidados de siempre. Sin embargo, una vez realizado el procedimiento, por azar, inexperiencia o mala suerte, la aguja se le escurrió de las manos y fue directo a su pierna. "A partir de ese momento cambió mi vida", cuenta hoy la joven. Comenzó un "tratamiento de ataque" para evitar que en el caso de haber contraído el virus, éste se propague. "Fueron 10 comprimidos por día durante un mes acompañados por llanto repentino, ganas de vomitar y dejar de comer", dice Magalí, y reconoce que "uno se pone en la piel del paciente y debe ser terrible". Desde el momento en que le pasó lo del pinchazo se puso a pensar en todas las veces en que llegaron a la Guardia del hospital personas con heridas sangrantes y el equipo de salud salió corriendo a salvar una vida olvidándose de cualquier prevención. "Es un momento de adrenalina donde lo único que te importa es el paciente", reflexiona. El próximo 22 de diciembre, transcurrido el período ventana donde el VIH suele ocultarse", Magalí irá a hacerse un nuevo análisis convencida de que el resultado será negativo.(la nota es del 29 de noviembre del 2007)
Por Guillermo Ghergo. Revista Notiexpress. Semanario. Jueves 29 de noviembre de 2007- Año 3 Nº 157- Rosario. Santa Fe

















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Top Unitorco

Bigmoneycenter.com

webs divertidas, paginas de tiempo libre

el viejito y su novia

big money

Whozontop

Powered by WebRing.
Reflexiones sobre la vida, la familia, el amor y... algo más.

Buscar este blog